giovedì, dicembre 11, 2014

Cefalea # 17

El mundo se mueve en su pedacito de universo
dando zancadas tenebrosas
a velocidades inciertas.
De cuando en cuando se sacude,
expulsando especies y civilizaciones
poseído por agudos estertores.
Otras veces anda quietecito,
como si se hubiera resignado a la muerte
y sólo estuviera esperando su hora.
A veces se tranza en diatribas insolubles
haciendo del diálogo entre estrella, planeta y satélite
un completo embrollo.
En otros tiempos de soledad
su centro incandescente
resiente el dolor de la existencia.
 

mercoledì, dicembre 10, 2014

Tormenta

En el confesionario de mis horas muertas,
cuando el cuerpo se extiende en la superficie del sueño
-apenas rozándolo-,
olas de arena fina se elevan
invocando pasiones legendarias.
Las flores dormidas en el zócalo del vientre,
hechizado por el canto de sirenas heridas en batalla
extienden sus pétalos de fuego
engendrando explosiones ígneas en los intersticios de la carne.
A lo lejos se anuncia el ocaso,
rugido metálico de los astros
empeñados en recordarme la banalidad de la fe,
y la imposibilidad de los finales felices.
En la cavidad del músculo cardíaco
no habita un reino de hadas ni princesas,
sus latidos no acompasan la espera de ningún amado
ni tejen ofrendas a la efigie impertérrita de Eros.
Arropada con las fabulosas texturas del deseo
sorprendo al amanecer,
acostumbrado a los ojos cerrados
de quienes prefieren dar la espalda a la tormenta.




martedì, dicembre 09, 2014

Cerrada

El dibujo infantil de una casa cerrada
-a cal y canto blindada
sin caminos ni puertas de acceso-
no son índices perfectos
de la soledad y el aislamiento.
Los son las horas contadas
sin recibir palabras de aliento,
los desaires de gente autocentrada
enfocada en lo que son, en lo que han hecho,
la ausencia de amigos para los viajes, para las fiestas
el desconocimiento del amor
la falta de pareja.
El frío de la urbe es un reflejo de la decepción,
del vacío en el corazón
de esta mujer promedio
con esas maneras de sentir,
que acaso sean su maldición.